17 de abril de 2013

La “Vía Media” Anglicana



Desde los tiempos de Elizabeth I (1533-1603), la iglesia Católica inglesa ha tomado la opción de situarse en la “Vía Media”, es decir, situarse entre el Catolicismo latino occidental, de una parte, y el Protestantismo cristiano de la otra. La Iglesia Católica Anglicana siempre ha evitado involucrarse en controversias teológicas, y su postura se sitúa en el culmen de la tolerancia cristiana, permitiendo la diversidad en asuntos doctrinales, siempre y cuando no afecten la savia de la Fe cristiana. El Catolicismo Anglicano ha hecho suyo el dicho atribuido a S. Agustín de Hipona: “En lo esencial, unidad; en lo no esencial libertad; en todas las demás cosas, amor.””
Rvdo. Canónigo Luis Alberto Quiroga.

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¿Existen monjes, monjas y frailes anglicanos?



Sí, hay órdenes benedictinas y franciscanas, por ejemplo. En las órdenes monásticas anglicanas se vive en comunidad, compartiendo los bienes materiales y orando en común. Hay varias casas monacales, monasterios, donde hay monjes que viven según la regla de San Benito de Nursia, conventuales, donde hay frailes viviendo según la regla de San Francisco, y abadías alrededor del mundo.

El Anglicanismo



El Anglicanismo va adquiriendo cada día más notoriedad en el mundo entero. No es de extrañar, pues, que muchos se pregunten sobre el significado de la palabra y de su origen.
Algunos pueden pensar que el Anglicanismo es el producto acabado de la Reforma Protestante. Todo lo contrario. La reforma inglesa, por lo menos durante el reinado de Enrique e Isabel, tuvo un carácter más político que teológico. Sin embargo, el ambiente político, social y cultural, de aquella época, pudo dar lugar a un pequeño germen, a una primera toma de conciencia de lo que en siglos posteriores terminaría siendo el Anglicanismo.
Términos “anglicano” y “anglicanismo”
Ambas palabras tienen un mismo origen: la palabra latina anglicanus que significa “inglés”. Así, el papa Gregorio Magno, a principios del siglo VII, en cartas a Agustín de Cantórbery, escribe sobre “la iglesia de los ingleses”. La expresión ecclesia anglicana era de uso frecuente a partir de mediados del siglo XII y durante el siglo XIII y siempre se entendía como “la iglesia de Inglaterra”.
Cuando Juan Jewel (1522-1571) y Ricardo Hooker (1554-1600) escriben sus apologías en defensa de la Iglesia de Inglaterra, los términos que todavía emplean en sus obras carecen de la connotación que posteriormente adquiriría la palabra anglicanismo.
Por otra parte, aunque el término anglicano aparece por vez primera a mediados del siglo XVI, sin embargo, es sólo a partir de los siglos XVIII y XIX cuando empieza a tener implicaciones nacionales y teológicas. Algunos teólogos empiezan a usar expresiones como “católicos, anglicanos y calvinistas” en un tono muy diferente a como se había usado en anteriores centurias.
Rev. Isaías Rodríguez

¿Practicamos los Anglicanos la confesión?



Sí, los anglicanos practicamos la confesión de los pecados y la declaración de absolución hecha por el sacerdote, hay una liturgia en el Libro de Oración Común para este fin (L.O.C. Pág. 369). Esta fórmula no es obligatoria, es enteramente opcional. Algunos se valen de este privilegio frecuentemente y otros ocasionalmente, pero la mayoría sólo usa la Confesión General y la Absolución que se proveen en los oficios regulares de la iglesia.
Secretaría Provincial
Iglesia Anglicana de México
Junio 2001-09-06
Compilado por Julio César Martín.

La Bienaventurada Virgen Maria en el libro de Oración Común


La BVM en el Libro de Oración Común
El Libro Oración Común, en sus varias ediciones clásicas, ha sido el documento de unidad por excelencia entre los anglicanos.
Una visión del calendario del Libro de Oración Común 1662, –la edición todavía vigente en Inglaterra – muestra varias fiestas vinculadas a la Virgen María. Hay dos principales que contienen el nombre de María (la Purificación y la Anunciación) y dos fiestas menores (la Concepción y la Natividad de la BVM). A éstas, adiciones posteriores restauraron las fiestas de la Visitación y la antiguamente llamada Dormición de la BVM.
Como han citado varios autores anglicanos, el Oficio Diario también muestra devoción mariana. En la reforma litúrgica que acompañó la Reforma de la Iglesia, se mantuvo el uso diario del Cántico de María. Lo mismo puede decirse del uso del mismo cántico en la Purificación de mujeres o Acción de gracias después del parto.
El Libro de Oración Común 1979 elevó el estatus de las fiestas de la Visitación y la del 15 de agosto a ser fiestas mayores, ésta última se llama de la Bienaventurada Virgen María, madre de nuestro Señor Jesucristo, que se hallan en la liturgia.
Además de estas fiestas, esta edición del LOC continúa el uso de colectas que refieren a la BVM, la de Navidad es el mejor ejemplo y en las Plegarias Eucarísticas. También se puede mencionar en todas las conmemoraciones de los santos.
Rev. Isaías Rodríguez
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Los Anglicanos y la devoción a los santos



El primer documento litúrgico en lengua vernácula publicado por la Iglesia anglicana fue la Gran Letanía. En la primera versión (1547), el arzobispo Cranmer redujo las invocaciones a los santos, que en ocasiones se numeraron en más de doscientas, a sólo tres y las revisiones subsecuentes las eliminaron por completo.
Se eliminó la referencia a una multitud de santos por nombre en la plegaria eucarística y se simplificó el calendario de las fiestas. El santoral quedó con las fiestas de los santos bíblicos y solo la mención de los santos menores en el calendario oficial. Las colectas y las lecturas para estos días se editaron para dar énfasis en el ejemplo de los héroes de la fe. Se les recuerda a los santos como miembros de la familia de Dios y modelos de una vida piadosa. No hay mejor testimonio de la teología anglicana con respecto a los santos que la colecta para el Día de Todos los Santos del Libro de Oración Común:
Dios todopoderoso tú has entrelazado a tus elegidos en una sola comunión y hermandad en el cuerpo místico de tu Hijo Cristo nuestro Señor: Danos gracia para que de tal modo sigamos a tus benditos santos en toda virtuosa y santa vida que alcancemos los gozos inefables que tú has preparado para los que te aman sinceramente; por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, en gloria sempiterna. Amén.
Otras formas de devoción no se eliminaron. Casi todos los templos fueron titulados con nombres de santos. Se puede ver el testimonio de sus vidas en la arquitectura y en el simbolismo del arte y la decoración. El nombre más popular ha sido siempre el de la Bendita Virgen María. Es interesante notar que la poesía y la música anglicanas constantemente recuerdan a los santos y muchas veces por nombre. No podemos decir que la Iglesia anglicana abandonó la devoción a los santos sino que la reformó de acuerdo a principios bíblicos.
Tampoco la Iglesia ha desistido de su autoridad de reconocer como santos a cristianos cuyas vidas han reflejado una santidad notable y formalizar su conmemoración estableciendo oraciones y lecturas propias para el día de la conmemoración.
La devoción a los santos en la actualidad
Durante los siglos XIX y XX la devoción a los santos en la Iglesia Anglicana se revitalizó con las revisiones litúrgicas y los diálogos ecuménicos. Hoy todas las Iglesias históricas han reformado sus santorales y recuerdan a los santos por su testimonio y ya no es tema de mucha controversia teológica.
En nuestro santoral hay santos de todas las épocas de la Iglesia cristiana y se incluyen hombres y mujeres de otras iglesias cristianas. En cierta forma puede decirse que la memoria de los santos ha florecido en los últimos años.
Hacia el futuro
Al aumentar la diversidad cultural en nuestras iglesias se sentirá la necesidad de incluir ejemplos de santidad que reflejen a todo nuestro pueblo. La Iglesia tendrá que reflexionar más sobre el valor de los santos no-europeos. La inclusión de santos de todas partes del mundo en el calendario oficial del Libro de Oración Común es un paso que se debe acelerar
También las comunidades que vienen de culturas en donde la devoción a los santos ha sido muy fuerte deberán reinterpretar sus prácticas de acuerdo a los principios fundamentales de las Sagradas Escrituras. Debemos esforzarnos en la misión de anunciar el Evangelio a toda criatura con la esperanza de participar en las alabanzas ofrecidas a Dios por las gentes de toda lengua, raza y nación (Apocalipsis 5:9; 14:6).
Rev. Isaías Rodríguez


San Jorge Mártir


Mártir, Patrono de Inglaterra C. 304
Jorge es el santo patrón de Inglaterra desde la declaración del rey Eduardo II en 1347. Se le recuerda como un mártir, después de haber dado su vida en testimonio del Evangelio durante la persecución de la Iglesia en el siglo IV. Muy pocos detalles de su vida han sobrevivido y su historia está repleta de leyendas. A mediados del siglo V, era conmemorado en los calendarios locales y los registros históricos de la época dan testimonio de su existencia.
Jorge fue un soldado por vocación, sirviendo como oficial en el ejército romano. Se dice que “dio sus bienes a los pobres, y confesó abiertamente el cristianismo ante el tribunal”.
La notoriedad inicial de Jorge bien puede ser el resultado de su fidelidad y testimonio de Cristo durante las persecuciones de Diocleciano, entre los años 303 y 304, un período particularmente destructivo a través del cual la iglesia sufrió considerablemente. Gran parte de la leyenda sobre Jorge se remonta tan solo al siglo VIII, y la mayoría de ésta se desarrolló en los siglos posteriores. La historia infame de Jorge matando al dragón, probablemente desarrollada a partir de la mitología griega, no estuvo asociada con él sino hasta el siglo XII. La inclusión de la historia de Jorge en un manuscrito del siglo XIII, La leyenda dorada (The Golden Legend), da cuenta de su creciente popularidad en la Edad Media.
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Dios todopoderoso, que comisionaste a tu santo mártir Jorge llevar ante los gobernantes de este mundo la bandera de la cruz: Fortalécenos en nuestras batallas contra la gran serpiente del pecado y del mal, que también podamos alcanzar la corona de la vida eterna; por Jesucristo, nuestro Redentor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.