16 de julio de 2013

¿Qué es el Libro de Oración Común?




En el tiempo de la reforma inglesa los viejos libros de culto utilizados en la Iglesia se tradujeron del latín al inglés. Algunos de los oficios fueron combinados y editados; otros resultaron acortados y simplificados.
El producto fue el LIBRO DE ORACIÓN COMÚN publicado en 1549. Todos los libros de oración más recientes, incluyendo el de México hoy día, son revisiones del libro original, cuya belleza, estilo literario, sencillez y dignidad son de gran valor.

Sectores de la Iglesia Anglicana de México están trabajando en la creación de una auténtica liturgia anglicana mexicana, que incorpore ritos y ceremonias litúrgicas propias de la religiosidad popular mexicana.
Los anglicanos creemos que una liturgia con partes asignadas para el clérigo y los laicos es la forma propicia para adorar a Dios. Se hacen revisión frecuentes que responden a la realidad actual, conservando los principios del culto anglicano. El culto de la Iglesia Anglicana es flexible.

Marín, JC.
Catolicismo Anglicano, Comunión Anglicana y Teología en el Anglicanismo.
Fernandez Editores, México, 

¿Qué creen los anglicanos acerca de Jesucristo?


Los anglicanos creen que Jesucristo es realmente DIOS y HOMBRE, unidos en una sola persona para la salvación de la raza humana.
Secretaría Provincial
Iglesia Anglicana de México
Junio 2001-09-06
Compilado por Julio César Martín.

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Padre Roberto Aguilar-Cedeño

Acerca del Sínodo General en la Iglesia Anglicana

Sínodo General
La Iglesia Anglicana de México tiene un Sínodo General que se compone por todos los Obispos con jurisdicción, los Obispos coadjutores, los Obispos sufragáneos, y delegados Clérigos y Laicos de cada una de las cinco diócesis, los cuales se reúnen y deliberan como un solo cuerpo y en todas las deliberaciones se permite la libertad de debate.
Se reúne no menos de una vez cada 3 años en la fecha y lugar designados por el Sínodo anterior. En 2013 se celebra el VII Sínodo General, los días 14 y 15 de junio en la Ciudad de México.
Compilado por: Rev. Roberto Aguilar Cedeño.

23 de abril de 2013

“Cuadrilaterales” de Chicago y de Lambeth



Esas reuniones fueron el resultado de un movimiento ecuménico de iglesias no-romanas en América, en la última parte del siglo diecinueve. En otras palabras, fueron un esfuerzo para promover relaciones más estrechas dentro de la Comunión Anglicana primero, y luego invitando a otras confesiones cristianas a formar parte de este movimiento ecuménico cristiano.
William R. Huntington de Massachusets, en su libro The Church-Idea, an Essay Towards Unity (1870), sugirió los cuatro famosos principios anglicanos y con ellos la posición de la Iglesia Episcopal como el mejor punto de partida para una reconciliación. Habrían de pasar dieciséis años para que las ideas de Huntington empezaran a dar fruto. En la Convención General de 1886, celebrada en Chicago, la Cámara de los Obispos recibió un documento firmado por más de mil cien firmas de clérigos y tres mil de laicos, pidiendo que se considerara el “asunto de la unión de todos los cristianos”. El resultado de esos esfuerzos fue la Declaración relacionada con la unidad cristiana, adoptada por la Cámara de los Obispos.
Decía el documento: “a todo el que le concierna, y especialmente a nuestros hermanos los cristianos de las diferentes confesiones en nuestro país”, los obispos declaran: “1. El verdadero deseo de que la oración de nuestro Salvador de que todos seamos uno se cumpla rápidamente. 2. Creemos que todos los que han sido bautizados debidamente pertenecen a la santa Iglesia Católica. 3. Que en todos los asuntos humanos, esta Iglesia (Episcopal) está dispuesta a superar o renunciar a todas las preferencias. 4. Que esta Iglesia (Episcopal) no pretende absorber a ninguna otra confesión”.
A continuación, declararon como depósito esencial de la fe cristiana los siguientes principios:
1. Las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos, como la palabra de Dios revelada.
2. El credo niceno, como declaración suficiente de la fe cristiana (Huntington incluía los “credos primitivos”).
3. Los dos sacramentos, el Bautismo y la Eucaristía, administrados con las indefectibles palabras de institución de Cristo, y de otros elementos por él requeridos.
4. El obispado histórico, adaptado localmente a los métodos de su administración según las varias necesidades de las naciones.
Se formó una Comisión para que llevara este mensaje a todas las confesiones cristianas de este país. Dos años después de la “Chicago Quadrilateral”, tuvo lugar la tercera conferencia de Lambeth, en l888. El obispo Whipple de Minnesota declaró en el sermón inaugural que “ninguna rama de la Iglesia es absolutamente por sí misma la Iglesia Católica; todas las ramas necesitan la unión para completar la Iglesia”.
Antes de que finalizara la sesión, los obispos presentes votaron una Declaración casi idéntica a la de Chicago. Los dos principios primeros fueron corregidos ligeramente de esta manera:
1. “Las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos, contienen todas las cosas necesarias para salvarse, y son la regla y última norma de fe”.
2. “El credo de los apóstoles es el símbolo del Bautismo; y el credo niceno, es declaración suficiente de la fe cristiana”.
La Comisión para la unidad de la Iglesia transmitió esta Declaración a dieciocho confesiones cristianas. Sólo los presbiterianos y los luteranos se dignaron responder.
Para los presbiterianos la dificultad residía en el cuarto principio. Para ellos todos los sacerdotes son obispos.
Para los luteranos, el problema era doctrinal, afirmando que el credo niceno era una declaración insuficiente de la fe cristiana, porque no menciona los sacramentos.
La conferencia de Lambeth de l897 aprobó una resolución reafirmando el compromiso por la unidad e instando a todas las ramas de la Comunión Anglicana a que rezaran y tuvieran reuniones con ese objetivo.
Rev. Isaías Rodríguez
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Catedral Nacional de la Iglesia Anglicana de México


Catedral Nacional.
Desde 1933 San José de Gracia ha sido la Catedral de la Iglesia Anglicana de México. La primera consagración –en México— de un Obispo Anglicano Mexicano tuvo lugar en ella en 1958, y en 1995 se efectuó ahí mismo la entronización del Primer Obispo Primado para la Iglesia Anglicana de México el Ilmo. José Guadalupe Saucedo Mendoza, quinto Obispo de México, primer Obispo de Cuernavaca y primer Obispo primado. En dicha ceremonia estuvieron presentes otros Obispos Mexicanos y extranjeros.
Archivo diocesano, Diócesis de México (Iglesia Anglicana de México).
Archivos parroquiales, Catedral Anglicana San José de Gracia.
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19 de abril de 2013

Libro de Oración Común Mirando hacia el futuro.


L.O.C. Mirando hacia el futuro.
“A pesar de que sus revisores representaban diferentes posiciones litúrgicas y teológicas; estas personas estuvieron conscientes de las necesidades espirituales de sus respectivas generaciones, y estuvieron también decididos a ser fieles a estos principios. Los revisores no hicieron esto por legalismo o por sentimentalismos, sino porque entendieron que todo Libro de Oración Común que sea digno de ese nombre, debería estar fundamentado en las Sagradas Escrituras, de acuerdo con la práctica de la Iglesia primitiva, y ser edificante para el pueblo.
El Libro de Oración también se ha beneficiado de la honesta discrepancia de aquellos que no estuvieron de acuerdo con las revisiones. Esto ha contribuido a que - en cada revisión-, hubiera un freno que impidiera que los cambios llegaran más allá de lo que era prudente en un momento determinado.
Siempre se ha sabido que la necesidad de revisión forma parte de la naturaleza del L.O.C. el prefacio escrito por Cranmer para los dos primeros, comienza con estas palabras:
“Nunca hubo cosa tan bien ideada por el ingenio humano, ni tan firmemente establecida, que con el transcurso del tiempo no se haya corrompido; como - entre otras cosas - , se deja ver claramente por las oraciones de uso común en la iglesia”.
No debemos considerar al Libro de Oración como un monumento incambiable, por tratarse de un valioso tesoro de nuestra herencia litúrgica; por el contrario, el L.O.C. sólo constituye un valioso tesoro, cuando es un instrumento que responde a las necesidades de los fieles en cada generación.
Desde el punto de vista canónico, solo la Iglesia reunida en Convención General, tiene la autoridad para decidir el contenido del Libro de Oración Común, y para efectuar cualquier cambio que considere necesario.
Es de esperarse que las iglesias anglicanas de América Latina, desarrollen sus propias versiones del L.O.C., en una forma que a la vez sea congruente con su rica identidad cultural y con la tradición litúrgica del anglicanismo.
El Libro de Oración Común, nunca debe ser visto como un lecho del cual no podemos levantarnos, sino, como el trampolín desde el cual podemos lanzarnos hacia una más amplia dimensión de la alabanza y la oración.”
William Sydnor